En el caso de mi hijo no hay una fecha. No hubo un momento determinante con un cambio de actitud. Quizás es así porque estuvo afectado desde el principio. Luego vinieron las convulsiones febriles, los antibióticos una y otra vez.
Lo que sí hubo es un camino de lucha para pedir reconocimiento de lo que estábamos viviendo. Una vez reconocido, la solución era decepcionante: antipsicóticos. Suerte que no seguimos el camino.
El punto de inflexión (para mejor) vino cuando decidimos seguir nuestro instinto.
Cuando las analíticas nos mostraron la intoxicación por metales. Las sensibilidades, las intolerancias, todo. ¿Pero cómo es posible? ¿Si siempre he intentado hacer “lo correcto”?.
Recuerda que lo tradicional no tiene porque ser lo correcto.
Si estás leyendo esto y te resuena, no estás loc@.
Si tienes dudas, sigue tu instinto, no te conformes. No hagas caso a los que miren hacia otro lado e insinúen que no “quieres ver la realidad”.
Porque hay otra realidad y no hay mejor batalla que la que nace por ver sanar a tu hijo.
Te vas a encontrar con el apoyo de una comunidad maravillosa y hallarás una fuerza que no sabías que tenías.