Te obligan a seguir sus pautas y después no te dan respuestas y te dejan abandonado.

Julia nació sana y durante sus primeros meses de vida tuvo un desarrollo acorde a su edad. Tras la administración de una vacuna presentó una reacción con fiebre alta que requirió hospitalización. A partir de ese momento se produjo una regresión progresiva con pérdida de habilidades y alteración del desarrollo, que condujo al diagnóstico de trastorno del espectro autista.
Desde la medicina convencional nunca se ofrecieron respuestas claras: todas las pruebas realizadas resultaron “normales”, manteniéndose únicamente la convicción de que se trataba de un problema neurológico, sin investigar otros posibles factores. A pesar de ello, se le dio el alta en neurología, quedando la familia sin acompañamiento ni explicaciones, pero con la exigencia de seguir pautas cerradas, sin respuestas reales ni alternativas.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *