Varicela

← Enfermedades y vacunas

Varicela

Una enfermedad clásica de la infancia, su vacuna y un debate real: ¿qué pasa con el herpes zóster cuando dejamos de pasar la varicela de niños?


La enfermedad

La varicela cursa con fiebre baja, malestar y pérdida de apetito, seguidos de la erupción con ampollas y picor que dura alrededor de una semana. Durante décadas se consideró una etapa típica de la infancia: la propia Enciclopedia de Medicina de la AMA la describió como «una enfermedad infecciosa común y leve a la que todos los niños sanos deberían estar expuestos a una edad en la que no representa más que una molestia». Esto es cierto en la mayoría de los niños sanos, y conviene decirlo sin alarmismo. También conviene ser honestos con la otra cara: puede complicarse (sobreinfección bacteriana de la piel, neumonía, con menos frecuencia encefalitis) y es más peligrosa en adultos, embarazadas, recién nacidos y personas inmunodeprimidas.

La vacuna

  • Es una vacuna de virus vivos atenuados (cepa Oka). Se produce en líneas celulares de origen fetal humano (MRC-5/WI-38, obtenidas de fetos abortados en los años 60-70) y utiliza componentes de origen animal en su proceso. Toda familia tiene derecho a conocerlo.
  • La cepa se desarrolló en los años 70 y durante mucho tiempo se usó poco, por tratarse de una enfermedad leve. En 1995 los CDC la incorporaron al calendario infantil en EE. UU.; hoy la pauta habitual es de dos dosis (12-15 meses y 4-6 años).
  • Parte del argumento para incluirla en calendario fue también el coste social y laboral de cuidar a un niño enfermo, no solo motivos estrictamente de salud. Acompañar a un hijo durante una enfermedad leve es, además, una experiencia de vínculo que muchas familias valoran.
  • Suele administrarse combinada con sarampión, paperas y rubéola (MMRV / «tetravírica»), todas con virus vivos. Aquí hay un dato sólido a tener en cuenta: los CDC reconocen que la MMRV combinada aumenta el riesgo de convulsión febril en niños de 12-23 meses frente a poner la triple vírica y la varicela por separado.
  • La inmunidad vacunal no es de por vida: mengua con el tiempo, lo que puede trasladar el riesgo a la adolescencia o la edad adulta, cuando la varicela es más grave.

El debate del herpes zóster (culebrilla)

Este es el punto más serio del debate, y conviene plantearlo con rigor. Tras pasar la varicela, el virus queda latente y puede reactivarse décadas después como herpes zóster, que sí puede ser grave (dolor intenso, neuralgia postherpética, afectación ocular). Existe una hipótesis con respaldo científico —el refuerzo exógeno— según la cual los adultos que conviven con niños que pasan la varicela se «reexponen» al virus y eso refuerza su defensa frente al zóster. Si se vacuna a todos los niños y el virus salvaje deja de circular, esa reexposición desaparece.

En 2002, un equipo británico (Brisson y cols.) publicó en JAMA un modelo matemático según el cual la vacunación masiva evitaría muchos casos de varicela, pero podría provocar millones de casos adicionales de herpes zóster en adultos durante décadas. Es importante el matiz: se trata de una hipótesis con respaldo y de modelos, no de un hecho cerrado; los datos del mundo real son discutidos (en algunos lugares el zóster venía subiendo antes de la vacuna). Pero la preocupación es lo bastante real como para que varios países europeos no incluyeran la vacuna de forma rutinaria precisamente por esto —el Reino Unido es el ejemplo clásico, aunque su política está cambiando en los últimos años—.

Para la decisión

  • Pasar la varicela de forma natural confiere inmunidad duradera, y la reexposición posterior parece reforzar la defensa frente al herpes zóster.
  • Algunos estudios asocian el antecedente de varicela con un menor riesgo de ciertos tumores cerebrales (glioma). Es una asociación epidemiológica, no una relación causal demostrada, pero es una línea de investigación interesante.
  • Los sistemas de farmacovigilancia recogen miles de notificaciones de efectos adversos tras la vacuna (en VAERS, más de 100.000 notificaciones y más de 200 muertes notificadas hasta 2023, la mayoría en menores de 6 años). Como siempre: una notificación no demuestra causalidad, pero tampoco debe ignorarse. Además, un conocido informe financiado por el HHS (proyecto Lazarus, AHRQ 2011) estimó que se notifica menos del 1 % de los efectos adversos —un dato preliminar de un solo sistema sanitario, pero que apunta a una infranotificación real.
  • La seguridad de la vacuna no se ha evaluado frente a un placebo verdadero, y no se han estudiado bien los riesgos de las combinaciones de varios virus vivos a la vez.

Preguntas abiertas

  • ¿Compensa el balance si al evitar una enfermedad leve en la infancia se desplaza el riesgo al adulto (varicela tardía más grave y posible aumento del zóster)?
  • ¿Por qué buena parte de Europa ha sido prudente con la vacunación universal y EE. UU. no?
  • ¿Se investigan con independencia las señales de farmacovigilancia y el efecto de las combinaciones de virus vivos?

Nuestro objetivo no es decirte qué hacer, sino que puedas informarte, preguntar y decidir junto a profesionales de tu confianza.

Otros puntos de vista y recursos

Los enlaces externos reflejan la opinión de sus autores.


Este contenido tiene fines informativos y no constituye consejo médico. Lee nuestro descargo de responsabilidad.