La matrona me propone a partir de la semana 28 vacunarme de TDaP, ( tosferina, tétanos difteria) y antiD, producto biológico de anticuerpos, también de gripe; y rechacé esta última porque ya me parecían muchas. Por «el miedo» seguí las recomendaciones médicas. Después de tener dolorida la zona más de una semana comencé a sentirme muy cansada, algo aparentemente «normal» por el peso del bebé, pero, al hacerme la analítica me observan hipotiroidismo subclínico y me pautan Eutirox para el último trimestre. Nace mi hijo con parto con violencia obstétrica al inicio de la pandemia y al mes de nacer observo en mi hijo un angioma en la ceja izquierda que le hacía cerrar el ojo y piel escamada en brazos, piernas y espalda. Sospechamos que puede ser alguna interferencia y decidimos observar y no vacunar a nuestro bebé. A los seis meses se me desencadenaron isquemias en los dos ojos, algo que no me sucedía desde 11 años antes, y que durante todo el embarazo en las revisiones todo era correcto y estable. De repente sufro cada seis meses y de año en año hasta el cuarto año de mi hijo las siguientes roturas maculares en ambos ojos provocadas por las isquemias.
Comenzamos a investigar las posibles interferencias de las vacunas y descubrimos la cantidad de sustancias añadidas tóxicas…indagamos más y justamente la combinación de las dos inyecciones en mi embarazo habría podido interferir tanto en mi pequeño como en mí. Comenzamos a informarnos más y más y definitivamente verificamos que tanto mi hijo como yo habíamos sido intoxicados con esas sustancias.
Descubrimos que dado mi historial conocido por la matrona que me hizo el seguimiento *Nunca debería haberme vacunado de absolutamente nada, es más ni me lo deberían haber propuesto porque está contraindicado*, ya que yo tenía un historial con patologías anteriores y por parte de las dos familias problemas de Salud graves. Nunca me leyeron o enseñaron el prospecto, ni un consentimiento informado y años después tuve que pedir la información al centro de salud teniendo que justificar exposición a tóxicos de la vacuna. Comprendí que por mi decisión durante el embarazo, puse en riesgo mi salud y la de mi hijo y desde entonces me he formado como Doula y acompaño a las madres y padres para que durante la gestación, parto y nacimiento, postparto y crianza sepan que cualquier decisión médica que tomen implica a la salud de la madre y del bebé ya que no hay fármaco que sea inocuo.
Por todo aquello dimos un cambio en nuestras vidas y nos alejamos de ambientes y entornos tóxicos aunque a día de hoy, nuestro hijo continua con las escamas en la piel nuestra alimentación y hábitos de Vida nos han ayudado mucho a mejorar.
Dar información y ofrecer nuestro apoyo a otros padres es nuestra misión para facilitar que los bebés nazcan y se les traten con Amor y Salud.