Tengo una niña de 7 años de edad. Diagnosticada a los 18 meses aproximadamente con TEA de severo a moderado incluso con un diagnóstico de síndrome de Reet a descartar. Fué un embarazo, incluso una niña planificada, pues tengo un hijo mayor, los cuales se llevan 11 años de diferencia. No es fácil veo con tristeza como se romantiza el TEA,(cuando no todos los casos son iguales. ) Bien sabemos es una condición de etiología multifactorial, pero no deja de ser menos cierto que la supuesta evolución tecnológica, de conocimientos científicos y pare de contar, no hace nada por detener, este problema. Porque realmente es un problema, no quisiera ver al individuo que sin tener ( culpa) ( culpa que no es de ninguno y a la vez es de todos aquellos involucrados en la contaminación libre e inducida) ese ser humano, viene a enfrentar este mundo , es también las familias, los padres, los que se ven involucrados en esta situación. Es doloroso ver a tú hijo golpearse, querer comunicarse y no poder, buscar entenderlo y que ni siquiera te mire o escuché, gastar el alma y la vida y no ver soluciones y que al normalizar está situación no se le busque solución, más que inclusión es buscar solución gubernamental, médica, científica y al alcance de todos, » así como las vacunas que nos obligan a poner a nuestros hijos» la triste realidad e incomprensión que vivimos quienes salimos adelante en medio de la más cruda realidad del trasnocho, del estrés constante y sin embargo no dejamos morir la esperanza de que al partir nosotros sus padres, ellos nuestros hijos queden en un mundo en el cual puedan vivir con dignidad.